- Tiene alas y ve sombra, planea entre las distintas opciones y elige el sol en pleno enero. Curiosa decisión.
- Puede calcinarse, sus plumas como delicados pétalos tienen la capacidad de marchitarse y volver a crecer, o pueden derretirse si el clima es húmedo.
- Estará dispuesto este espécimen a soportar las transmutaciones de su plumaje y su fuero externo con tal de no cambiar de elección. Si es el sol, será el sol. Habrá tiempo para la sombra.
Tomo estas notas sobre el llamativo comportamiento de esta especie, sin que me deje de sorprender todo lo que puede esperarle por seguir su naturaleza sin tomar en cuenta los cambiantes contextos climáticos.
Habrá tiempo para la sombra, sí, para aquella sombra eterna y nocturna que no advierte la necesidad de dejar lugar a la luz para que las obstinadas plumas puedan emerger una y otra vez.