martes, 3 de diciembre de 2024

soy ese

En la locura
se derrama
se despierta
se vuelve un pronombre reflexivo
se vuelve un poco repetitivo
se autoenvuelve
se revienta
se lee así mismo incapáz de la prosa
se avergüenza y arranca a tipear de manera lineal, pretendiendo lucidez, juventud, algarabía, entrecomillando, palabras, como, poeta, que, respira, de más.
se finaliza, 
se disculpa.


lunes, 3 de junio de 2024

Amoldarse al nervio

Hilo frágil que abraza la musculatura, la asfixia y tensa el semblante, lo agota. 
Hay que soltar la mente, 
dejar que entre 
dejar que salga,
¿qué cosa? todo lo que trae: el grito involuntario, los gestos de dolor, los intrusos, el humor exacerbado.
Hilo frágil que se acorta, ¿se cortará algún día?
Para ganarle hay que volverlo elástico, hacerlo infinito.

sábado, 27 de abril de 2024

Jardín

Ramita sostenida por una fuerza precoz, no controlada, mente en formación. La ramita empujaba el caparazón. Luego el aula, las caras nuevas. Pero el patio inmenso, gris, vacío y ese cantero, la ramita, el caracol, mi mano, siguen.
Recuerdo una huerta que se fue secando, lombrices, tierra negra, un día nada más creció y el patió ganó espacio, digamos. 
Mucho llanto, mucha lágrima, un gran temor a no cualquier soledad, sino a ese sentimiento de vacío en un mundo repleto. Me salvaron los objetos, los colores, mi mente en formación, la ramita y el caparazón.


viernes, 26 de enero de 2024

Hernia

 Se repele por dentro, se hace añicos. Ya no aguanta, no soporta, se comprime su esqueleto y desborda en un pasillo hospitalario sin hospitalidad alguna. Paredes de tono sepia la observan mientras dormita esperando en una sala, asientos metálicos la sostienen, tan fríos, tan asimétricos, arquitectura hostil y amarilla con carteles en imperativo. 

Quiere explicar, quiere explayarse en su nueva agonía, tan rara, tan distinta, tan difícil de palpar y que sin embargo no es nueva. Su mente se las ha ingeniado para aislar ese dolor, esto nunca me ha pasado dijeron las neuronas. Pero el recuerdo no es difícil de escarbar, la parálisis esquelética en edad precoz, tanto dolía que debió esperar a que vuelva a sonar el timbre sin jugar. Tanto dolía que no pudo cenar en la mesa. Pero para ella, mal sentada en el metal helado, nunca hubo precedentes.

Lo que sigue es sabido: ceños fruncidos con guardapolvo auscultan la situación y descreen cada palabra. Meses de aquí para allá, inflamación y descontento. Aprendió a contener los signos de dolor que se depositan en los surcos arriba de las cejas, a contraer el estómago para levantarse de la cama sin que se enteren los huesos, a desarmar los amoríos que nunca escucharon una osamenta gritar. 



Entrada destacada

3/3

Jaicus, tres. - - - Sin tu abrigo, improviso caminos, el frío persiste. - - - En las ojeras, se acumulan siglos, Oh, gesto fatal...