En el ir y venir, en el espanto y el orgullo, notarás la oscilación constante de mi alma.
El silencio me aterra, me envuelve y me asfixia. Aprender la danza del vaivén errante es crucial para sobrevivir la elipsis.
El salto mortal de las palabras que no escapan, la tensión invisible que acorta el guión, todo se vuelve imposible cuando hay silencio.
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