La constancia del golpe bajo, estás ahí y es increíble,
la nada misma se convierte en un revulsivo repertorio de recuerdos intocables.
Envuelve al alma una sospecha constante, que me persigue y me encuentra en momentos de peculiar desencuentro con la bonanza. Es un sentimiento incómodo de transmitir, pero es como si siempre estuvieras en la distancia justa que reduce mi bienestar a miseria.
Es exagerado, es incoherente, pero escucho pasos, hacés ruido, siempre sos vos agazapado esperando el momento para encarnar la herida, presionar fuerte y hacer sangrar.
Los malos encuentros suceden de forma cíclica, son dolorosos pero momentáneos.
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