El juicio hizo silencio, se oyó el portazo. Solo durante ese momento nos quedamos escuchando el viento. La vida me preparó de alguna forma para esto, escuchar lo que hay detrás del ruido, que es algo diferente al silencio. Una especie de ausencia con matices. Los tonos, los gestos, la respiración, las situaciones que sobrevuelan la escena en general. Lo que ya no está al principio pesa demasiado, luego se va volviendo diminuto y sin desaparecer se apoya en el pecho para siempre.
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