martes, 16 de diciembre de 2025

Siniestro

El éxito, las formas complejas del amor y la desidia. 
El fastidio de llegar y que no haya nada, pero todo viene después y te marea.
Náuseas, desconsuelo. 
Hago uso de la palabra, la voy moldeando, voy puliendo sus bordes para que no molesten.
Pero escondo el filo. 

Entonces llega el usuario receptor y se sienta frente a mí. Se ofrece, me tienta.
La palabra se vuelve frase y rezo para que la frase no se convierta en anécdota.
Nada sucede, solo monosílabos. 
Me alivio, me aburro. 


sábado, 8 de noviembre de 2025

Cerrado

En el ir y venir, en el espanto y el orgullo, notarás la oscilación constante de mi alma. 
El silencio me aterra, me envuelve y me asfixia. Aprender la danza del vaivén errante es crucial para sobrevivir la elipsis.
El salto mortal de las palabras que no escapan, la tensión invisible que acorta el guión, todo se vuelve imposible cuando hay silencio. 
 

lunes, 29 de septiembre de 2025

Actualizaciones: regreso

Incendio que venía de a poco tomando cada milímetro, hoy es hectárea arrasada, no hay vuelta atrás. Intenté, sostuve, fue inútil interceder. 
La frontera de la que tanto estaba huyendo me apareció de frente. Cuántos límites. 
Si se vuelve así de diminuto el rango para caer en el desastre, qué sentido tiene cualquier atisbo de cordura.
No olvidemos que la paz sigue intacta, no me atrevería a perturbarla, esa nunca será la intención. 
Pero hay fenómenos aparentemente naturales que exceden lo esperable. 
Hay mediciones que se vienen tomando hace tiempo y que pueden presentar variable irregulares. 
En este momento estamos escalando la curva más extrema. 
Respiro y anhelo, huracán. 
Cierro los ojos, sigue ahí. 
Me falla la vista, se inflama, debo cerrarlos un poco más. No se va. 
Los demás sentidos, sin embargo, no se exasperan.
No levantan sospecha. 


domingo, 8 de junio de 2025

Otro domingo

Suelta tedio en el teclado, 
simula interés en la pantalla
presiona la sien
presiona los auriculares 
tan adentro que roza
tan fuerte que raspa
el martillo ocular que se mezcla con los pensamientos 
los golpea, algún día logrará alterarlos. 

Se oye un murmullo mientras tanto.
No son pensamientos, son palabras.
Describen el horror de vivir una mente incompleta
Por suerte no me pasa,
porque sigo simulando interés en la pantalla.



miércoles, 28 de mayo de 2025

Actualizaciones: ideal despedida

Tantas cosas han pasado en el jardín interior. 
Lo florecido se hizo árbol y la vocalización se volvió pluma extinta. 

1. Comenzando por el adiós
No busca destinatario la carta que sabe despedirse bien. Pero es importante dar motivos: no se puede seguir sosteniendo con tanta firmeza lo intangible. La fuerza sola de mi mente no alcanza para construir la fantasía, unilateral hasta el momento y para siempre. 

Pausa y pienso: Qué mejor lugar para expresar un sentir tan complicado que este espacio incomprensible de sentidos agrietados que se filtraron en mi cabeza tantos años. La metáfora exacerbada, mi refugio. Continúo:

Aunque fuerce el diminutivo, por más que intente comprimir tu existencia para mi propio deleite y vea cada interacción minúscula con el más potente amplificador óptico, es desproporcionado el efecto en mis propias emociones. Agota la mente, el cuerpo, el intento de hallar la pieza que encaje, la llave específica que ingrese y que gire. Disfruto y huyo como en los viejos tiempos, te encuentro y si me detengo desaparece todo. Un dínamo conectado a los latidos, arritmia. Vengo a proponer un fallo en la lógica cardíaca. Vengo a bajarte de ese estante, a quitarte el polvo con todo el respeto y cariño que te tengo y a entregarte a otros altares que, percibo, te buscan. 
La cosa seguirá tal cual y mi buena predisposición se mantiene intacta, ha sido un gusto idealizarte.

Madre que va

 En la ida y venida se forma un surco,

cuyo rumbo jamás varía ni se derrite, 

ni se altera, bajo el constante sol 

el asfalto que quema calzados, 

que derrite suelas, no puede alterar

la consciencia de la madre que va y que viene.

No hay sombra que apacigue ni lluvia que impida,

la constancia y la obstinación de esa cabeza que 

sin cubrirse y sin hidratarse reitera su camino.

domingo, 9 de febrero de 2025

Ambigüedad

  1. Tiene alas y ve sombra, planea entre las distintas opciones y elige el sol en pleno enero. Curiosa decisión. 
  2. Puede calcinarse, sus plumas como delicados pétalos tienen la capacidad de marchitarse y volver a crecer, o pueden derretirse si el clima es húmedo. 
  3. Estará dispuesto este espécimen a soportar las transmutaciones de su plumaje y su fuero externo con tal de no cambiar de elección. Si es el sol, será el sol. Habrá tiempo para la sombra.
Tomo estas notas sobre el llamativo comportamiento de esta especie, sin que me deje de sorprender todo lo que puede esperarle por seguir su naturaleza sin tomar en cuenta los cambiantes contextos climáticos. 

Habrá tiempo para la sombra, sí, para aquella sombra eterna y nocturna que no advierte la necesidad de dejar lugar a la luz para que las obstinadas plumas puedan emerger una y otra vez.

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